sábado, 15 de diciembre de 2007

¿Estoy preparado para afrontar un programa de pérdida de peso?

Perder peso es más fácil que mantenerlo. ¿Cuántas veces ha intentado reducir unos kilos para luego volver a recuperarlos? A menudo resultan desmoralizadores tantos intentos y fracasos.

Quizás porque todavía nadie le ha explicado que el tratamiento de la obesidad no consiste en hacer una dieta durante unos meses y ya está.

El tratamiento de la obesidad consiste en realizar un programa de control del peso a largo plazo, probablemente para toda la vida, que no lleve implícito unas normas rígidas.


Es fundamental que usted esté convencido y que compruebe que con este programa puede obtener un peso saludable para vivir mejor. Un programa de control del peso debe ser aprendido en un plazo que generalmente no es breve y que requiere un esfuerzo personal y ganas de cambiar algunos hábitos alimentarios.

La gente comienza los programas de adelgazamiento por muchos motivos. Algunas personas se ven forzadas a perder peso a causa de un problema de salud, mientras que otras pueden estar más influenciadas por la presión de familiares y amigos, por sentimientos de vergüenza o por una sensación de incomodidad. También se puede tomar esta decisión por el simple deseo de tener un mejor aspecto para una época del año, como el verano, o con motivo de un acontecimiento especial, como una boda o una fiesta. Cualquiera de estos factores puede ser razón suficiente para iniciar un programa de control del peso.

Sin embargo, si una persona no se propone modificar sus hábitos de vida a largo plazo, cualquier intento por adelgazar se puede sumar más tarde a la lista de fracasos cuando cese en sus pautas de comportamiento.

Si usted es de los que piensa: "Me gustaría perder peso, pero", este pero, esta duda, probablemente esté indicando que usted todavía no está preparado para iniciar un programa de control del peso. En diversas épocas del año aparecen nuevas dietas, nuevos sistemas que auguran una pérdida espectacular de peso y, además, sin pasar hambre. Al principio todas las dietas le permiten perder peso de forma rápida, pero por desgracia recuperar el peso perdido es sólo cuestión de tiempo. Pensemos un momento. Si cualquiera de esas estupendas dietas realmente funcionara, entonces ¿por qué es necesario buscar constantemente nuevas fórmulas? ¿Por qué no nos quedamos con la que verdaderamente funciona? No tratemos de engañarnos a nosotros mismos. No intentemos buscar lo fácil, lo mágico, lo extravagante.

Si usted no está decididamente motivado a modificar su comportamiento va a ser difícil que ningún programa tenga éxito. Entendemos que el cambio es difícil y a veces nos resistimos a aceptar las cosas como son.

En una sociedad como en la que convivimos, en donde lo que impera es la rapidez en la consecución de los fines, no nos parece muy convincente la idea de dedicar tiempo indefinido a un programa educacional de cambios de hábitos alimentarios y de vida. Pensemos que ahora sería intolerable tardar días o semanas en cruzar el Atlántico, esperar días a que llegase una carta o que pasen horas para preparar nuestra comida favorita antes de saborearla. No es sorprendente que las personas acostumbradas al mundo de los aviones, faxes, computadoras, correo electrónico, comida rápida y microondas, se impacienten cuando lo que se les propone es un cambio de vida que lleva meses o incluso años aprender.

Analice qué motivos tiene para adelgazar, piense realmente si está usted dispuesto a realizar un programa de modificación de hábitos de vida a largo plazo o, por el contrario, si sólo busca un éxito tan rápido como fugaz.

Recuerde que sólo adelgaza quien quiere.

Perder peso supone modificar a largo plazo los hábitos de vida. No es sólo hacer dieta unos meses.