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miércoles, 23 de enero de 2008

Las cadenas de comida rápida de Nueva York detallarán las calorías en sus menús

El Consejo de Salud Pública de Nueva York aprobó hoy una norma que obliga a las cadenas de comida rápida a detallar claramente las calorías de sus menús a partir del próximo 31 de marzo, una iniciativa única en Estados Unidos con la que la ciudad pretende avanzar en la lucha contra la obesidad.

El texto será de aplicación en cualquier cadena que tenga al menos quince sucursales.
Las cadenas de comida rápida de nueva york
La norma aprobada hoy es una versión modificada de otra similar que fue rechazada por un juez el pasado septiembre y que incluye las modificaciones que el magistrado exigió para que la regulación pudiera salir adelante.

El texto será de aplicación en cualquier cadena que tenga al menos quince sucursales, lo que suponen cerca del diez por ciento de los 23.000 restaurantes que hay en la ciudad.

Algunas de las cadenas más conocidas, como McDonald's y Burger King, ya aportan información sobre las calorías de sus alimentos, pero no las detallan en los menús que ofrecen a los clientes.

El comisionado de Salud, Thomas Frieden, explicó hoy que con esta iniciativa se pretende que las cadenas de 'fast food' respondan ofreciendo opciones más saludables y apuntó: 'No creo que sigamos viendo los aperitivos de 2.700 calorías que vemos ahora'.

Nueva York es la primera ciudad de Estados Unidos que impone la obligatoriedad de incluir la cantidad de calorías de cada comida en los menús, aunque hay otras ciudades de los estados de California y Washington que estudian iniciativas similares.

'Mostrar claramente la información calórica ayudará a adoptar decisiones más saludables, un paso importante para hacer frente a la epidemia de la obesidad que afecta a millones de personas en la ciudad de Nueva York', explicaron hoy los responsables de la iniciativa en un comunicado.

La ciudad cuenta con unas cifras alarmantes de obesidad que apuntan a que el 56 por ciento de la población sufre problemas de sobrepeso, por lo que esta medida es sólo una de las muchas emprendidas por la administración de Michael Bloomberg encaminadas a reducir esa epidemia.

El pasado diciembre Nueva York se convirtió en el primer municipio norteamericano en obligar a las cadenas de restaurantes a etiquetar sus alimentos con su información nutricional.

La iniciativa más llamativa, sin embargo, fue la de convertir la Gran Manzana en una ciudad sin grasas hidrogenadas.

Después de constatar que al menos 500 de sus habitantes, muy dados a comer fuera de casa, perdían la vida cada año como consecuencia del consumo de esas grasas, el Ayuntamiento prohibió su uso en los restaurantes y prevé que en breve desaparezcan de los supermercados.

En Nueva York los ataques al corazón son la primera causa de mortalidad, muchos de ellos provocados por un cóctel fatal compuesto por obesidad y estrés.
fuente: terra.es

jueves, 20 de diciembre de 2007

Sobrepeso y mal aliento

Las personas con sobrepeso tienen una mayor probabilidad de tener también mal aliento, según un estudio

Un estudio reciente de de la Universidad de Tel Aviv (Israel) ha hallado una relación directa entre sobrepeso y mal aliento. Asimismo, el mismo estudio ha mostrado la asociación entre el mal aliento y el consumo de alcohol.

En el estudio, liderado por Mel Rosenberg, del Departamento de Microbiología humana y de la Escuela de medicina dental Maurice and Gabriela Goldschleger, se ha analizado el olor del aliento de 88 adultos de diferentes pesos y alturas, a los cuales se les realizó también cuestionarios sobre hábitos de vida.

Así como Rosenberg predecía la evidencia científica que relaciona alcohol con mal aliento, los resultados de la supuesta relación entre éste y el sobrepeso le ha sorprendido. «El hallazgo que correlaciona obesidad y mal aliento ha sido completamente inesperado», comenta el investigador.

Rosenberg supone que son varios los factores que pueden explicar la conexión hallada. Probablemente, una situación de obesidad puede relacionarse con una dieta que conlleva sequedad en la boca. También sugiere que la obesidad se relaciona a menudo con el cuidado tanto del cuerpo como de la boca.

Fuente: Consumer.es

martes, 18 de diciembre de 2007

¿Su dieta es equilibrada?

El concepto de dieta equilibrada, aunque su utiliza mucho, no suele estar del todo claro. Éste, se refiere al un consumo de alimentos en cantidades adecuadas, en función de las características que cada persona tenga, considerando factores como la edad, sexo, la composición corporal o el estilo de vida, que garantice que se están cubriendo los requerimientos de energía y nutrientes que nuestro organismo necesita para mantener un buen estado nutritivo, de salud y bienestar.

Según los expertos, podemos comer mucho y, sin embargo, estar mal alimentados. En nuestro país no solemos alimentarnos correctamente y privar a nuestro organismo de una serie de nutrientes esenciales para la salud. Y es que hay muchas maneras de alimentarse, pero una sola de nutrirse.

Ante todo, se debe empezar por aclarar algunos conceptos, muchas veces confusos y mal empleados: se trata de los términos “alimento” y “nutriente”. Mientras que el primero alude al producto animal o vegetal que las personas obtienen de su entorno para su consumo; el segundo se refiere a lo que el organismo utiliza del alimento para obtener energía y/o realizar diversas funciones; es decir, lo que se puede “aprovechar” del alimento: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y fibra.

Cuidan nuestra salud

Considerando que los nutrientes son las sustancias que “aprovechamos” de los alimentos, es fácil comprender que una dieta equilibrada aporta proporciones determinadas de cada uno de ellos. Cabe destacar, además, que una dieta equilibrada permite a las personas gozar de buena salud, realizar actividades cotidianas y prevenir enfermedades.

La dieta de ser moderada, variada y, sobre todo, agradable. Del mismo modo, es importante que aporte una cantidad suficientes de nutrientes energéticos (calorías) para poder efectuar procesos metabólicos y el trabajo físico; así como la cantidad suficiente de nutrientes con funciones reguladoras (proteínas, vitaminas y minerales), teniendo en cuenta que ningún alimento, de forma aislada, es capaz de suministrar todos los nutrientes esenciales en las proporciones necesarias.

De hecho, los expertos indican que sólo la leche materna permite mantener la vida y la salud durante los primeros meses de vida. Por este motivo, ningún alimento puede considerarse “completo”, por lo que la variedad es un requisito imprescindible en una dieta sana y equilibrada.

Cómo obtenerlos

Está claro que las personas no acuden al supermercado a comprar vitamina C o una ración de calcio. Para obtener estos nutrientes, debemos tener claro qué alimentos los contiene en mayor proporción y así conocer cuáles son los ingredientes idóneos que han de formar parte de nuestro menú diario. Como siempre, es necesario aclarar que la edad, el peso, el sexo o el estado fisiológico de cada persona pueden implicar distintas necesidades nutricionales.

Qué debe aportar nuestra dieta

Hidratos de carbono: son la principal fuente de energía de la dieta, por lo que es el nutriente que debe estar presente en mayor porción. Los alimentos en los que se encuentran son los farináceos: pan, pastas, cereales y arroz.

Grasas: se trata de nutrientes imprescindibles, con múltiples funciones como la reserva de energía, transporte de las vitaminas y formación de hormonas. Se encuentran en varios alimentos de origen animal y vegetal. Es recomendable limitar el consumo de grasas saturadas (embutidos, manteca…) y favorecer las insaturadas (aceite de oliva, semillas, pescado azul…)

Proteínas: son importantes nutrientes con una misión estructural. Forman las células, hormonas, enzimas, de sustancias con funciones genéticas, inmunológicas. Abundan en la carne, pescado, huevos y legumbres.

Vitaminas: son necesarios para la vida y nuestro cuerpo no las puede sintetizar por sí solo. Están las llamadas hidrosolubles (vitamina C y del complejo B) y liposolubles (A, D, E y K). Se reparten de forma irregular por los alimentos y su aporte se asegura con una dieta equilibrada.

Minerales: No aportan energía pero son muy necesarios, pues desempeñan importantes funciones en el organismo. El calcio, por ejemplo, es necesario para formar los huesos. Como las vitaminas, no hay ningún alimento que contenga todos los minerales ni ninguno que carezca de ellos.

Agua: además de la que contienen los alimentos, debemos tomar mínimo un litro y medio de agua al día.

Un buena nutrición exige por lo tanto, que la alimentación sea mixta y equilibrada; que incluya productos de todos los grupos (cereales, pescados, verduras, lácteos, huevos, frutas, grasas y aceites).

Consejos prácticos

  • Establecer horarios de comida regulares.
  • Comer despacio, sentados correctamente.
  • Es importante variar el tipo de alimento, de manera que en una semana se consuma gran variedad de ingredientes.
  • Es básico desayunar bien y cenar de forma liguera.
  • Evitar preparar los alimentos con demasiada grasa.
  • Consumir sal en cantidades mínimas.
  • Considerar como protagonistas de nuestro menú el pescado y las legumbres.
  • Consumir alimentos precocidos ocasionalmente.
  • No realizar días de ayuno esporádicos ni suprimir comidas, por ejemplo el desayuno.

Nutrición para hombres mayores de 40

Los riesgos de salud que enfrentan los hombres, a diferencia de las mujeres, están por lo general relacionadas directamente con un estilo de vida poco saludable, por ejemplo, una inadecuada nutrición.

Esto puede deberse a que un hombre con mayor frecuencia come fuera de casa ya sea por su tipo de trabajo o por alguna situación específica (por ejemplo si está divorciado). Esto afecta su nutrición puesto que la comida de los restaurantes es elegida casi siempre por su sabor y no por su calidad nutricional.

En algunos hombres el consumo de alcohol y de drogas interfiere de manera directa en los hábitos de alimentación y el estado nutricional.

Todo esto da como resultado que la expectativa de vida para un hombre en promedio sea 7 años menor que para una mujer.

Por lo anterior vale la pena hacer algunas observaciones que pueden ayudarle a mejorar su estado nutricional.

La grasa

La mayoría de las personas en México consumen más grasas de las necesarias.

Es verdad que la grasa es necesaria en la dieta, puesto que además de proporcionar energía, ayuda a transportar ciertas vitaminas en nuestro organismo, pero la verdad es que consumimos mucho más grasa de la que necesitamos sólo por el sabor que da a los alimentos.

Existen varios tipos de grasas, también conocidas como triglicéridos, formados por tres diferentes variedades de ácidos grasos: grasa saturada, grasa mono saturada y grasa poli-insaturada.

Las grasas saturadas constituyen aproximadamente el 40% de la grasa que consumimos y son generalmente de origen animal:no son necesarias en la dieta y tiende a aumentar el nivel de colesterol en la sangre.

Las grasas mono y poli-insaturadas, sólo se encuentran en los vegetales y disminuyen el colesterol sanguíneo. Los estudios recientes han demostrado que al consumir una dieta en la que menos del 30% de las calorías que ingerimos provengan de grasas, las grasas no saturadas causan más beneficio que daño al organismo.

Una dieta alta en grasas puede ponerle en riesgo de varios padecimientos como son: cardiopatía, derrame cerebral, obesidad y varios tipos de cáncer.

Para reducir el consumo de grasas en la dieta:

  • Considere algunos alimentos sin grasa o bajos en grasa (light)
  • Tome leche descremada o semi-descremaigual.
  • Reduzca el consumo de carne y si la consume escoja cortes sin grasa.
  • Incluya más frutas y verduras en su dieta, habrá menos espacio para comidas grasas.
  • Consulte a su médico regularmente

El poder del agua

El agua es esencial para la vida. Constituye más del 70% de nuestros cuerpos y tiene injerencia en varias de sus funciones, tales como: regular la temperatura y transportar alimentos y gases, así como eliminar los productos tóxicos en forma de orina y sudor. Además conserva fuertes nuestros músculos, lubrica las articulaciones y los órganos, y mantiene la piel joven y elástica. En fin, beberla nos brinda varios beneficios.

Si le preguntamos a las personas qué cantidad de agua beben durante el día, probablemente la mayoría nos respondería una cifra menor a la recomendada, que es: dos litros diarios, lo que equivale a 8 vasos de 250ml. No obstante, muchas veces esta cantidad no es suficiente si se está expuesto a temperaturas excesivamente cálidas o si se realiza un rutina de ejercicio extenuante.

Los expertos comentan que el ser humano puede sobrevivir meses sin comer, pero sin agua moriría en 12 días. Estas son algunas recomendaciones:

  • El agua ayuda a que el organismo funcione correctamente. Hay que procurar beber entre 1.5 y 2 litros diarios de agua. En temporadas de calor el consumo debe aumentar.
  • Se recomienda empezar y acabar el día bebiendo un vaso de agua.
  • Hay que beber antes, durante y después de hacer ejercicio. Durante su práctica debemos hidratarnos cada veinte minutos en promedio.
  • Lo más sano es el agua sin gas y sin azúcar.
  • El café, el alcohol, el té y otras bebidas similares son diuréticas e incrementan la eliminación de líquido por la orina. Hay que tener cuidado con ellas.
  • Infecciones, fiebres, vómitos y diarreas ocasionan una rápida pérdida de líquidos que hay que reponer de inmediato.

Si no bebemos suficiente agua:

  • El cuerpo automáticamente hace uso de sus reservas repartidas en las articulaciones o en la sangre, por ejemplo, así como en órganos como el hígado, los riñones o el cerebro.
  • La función de los riñones, que consiste en desintoxicar nuestro cuerpo, se ve muy perjudicada.
  • Aumenta la densidad o el espesor de la sangre, lo que puede provocar calambres. Además, el riego sanguíneo queda afectado y eso hace que aumente la presión.
  • La piel pierde elasticidad, por lo consiguiente se forman más arrugas.
  • La orina es más densa, lo que favorece la formación de cálculos o infecciones urinarias.

Cuidado con la deshidratación

Una deshidratación crónica puede impedir el funcionamiento correcto de nuestros órganos. Durante éstas no solamente se pierde agua, también potasio y sodio. El cuerpo está programado para regular el flujo de agua de una manera homogénea e igual todo el tiempo, si este equilibrio se rompe por la pérdida de agua pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Boca seca y pérdida del apetito
  • Dolores de cabeza y mareos
  • Baja la concentración
  • Síntomas de sueño y debilidad
  • Ojos hundidos
  • Pulso acelerado

No todo es cierto…

  • Algunas personas tienden a beber menos agua porque creen que retienen líquidos y eso perjudica su salud. Sin embargo, si un cuerpo sano nota que hay un exceso de líquido lo elimina por sí mismo a través de la orina.
  • La creencia común de que el agua engorda es totalmente incierta. Por el contrario, bebiendo agua en abundancia se come menos y, de esta manera, se puede perder peso.
  • Muchas veces hemos oído que la sauna es ideal para adelgazar, lo que es falso; mediante este método únicamente se pierden líquidos, los cuales deben ser restituidos de inmediato.

Para saber más…

Con raras excepciones casi todos los alimentos contienen agua. Su consumo aporta un porcentaje importante de la que se necesita cada día. Las frutas y los vegetales son los alimentos que más agua contienen. No obstante, es menester tomar esos dos litros o más de agua para mantener el organismo hidratado convenientemente.

Una manera de verificar si se está tomando la cantidad adecuada de agua es observando el color de la orina, si es oscuro puede ser una señal de que el cuerpo está “ahorrando” líquidos por falta de éstos. Como regla general, la orina de color amarillo claro y producida por lo menos cuatro veces al día, es lo normal para un adulto. ¡La vida es agua, sin agua no hay vida!